¿Quieres germinar semillas y no sabes cómo? Lograr un nuevo crecimiento no es una tarea difícil. ¿Te refieres a una técnica utilizada por jardineros experimentados que es sencilla, eficaz y no requiere muchos recursos? Semillas, un vaso de agua y paciencia, eso es todo lo que necesitas. Te lo contamos todo.

¿Te preguntas cómo funciona esta tecnología? Remojar las semillas en agua antes de sembrar es una técnica que permite sembrar con éxito en el huerto o jardín. Definitivamente lograrás recolectar semillas y conseguir nuevas plantas. ¡Aquí hay 5 razones por las que debería adoptar este consejo de jardineros experimentados que pocas personas conocen!

1 – Remojar las semillas para romper su letargo y desencadenar la germinación.

Las semillas germinan cuando ya no están en estado latente. Remojar las semillas en agua ayudará a que las semillas salgan de su fase inactiva y, por lo tanto, germinen más rápido. Las semillas necesitan humedad para germinar. Sus necesidades de humedad varían de una semilla a otra. Cuando la lluvia proporciona suficiente humedad alrededor de las semillas, estas comienzan a germinar.

2 – ¿Por qué remojar las semillas en agua? Acelerar la germinación

Esto acelera su germinación antes de plantarlas en el suelo, especialmente si se utiliza agua caliente. Para que el proceso de germinación sea exitoso, no sólo necesitan humedad, sino también calor. ¿Hacer que? Esto se debe a que las semillas tienen la capacidad de detectar la temperatura, lo que les impide germinar cuando aún hace frío. Las bajas temperaturas pueden dañar los nuevos brotes aún frágiles. Sin embargo, al utilizar agua tibia, proporcionas a las plantas el ambiente perfecto para acelerar la germinación.

3 – Aumenta las posibilidades de germinación

No todas las semillas pueden germinar y, aunque algunas pueden germinar sin remojarlas, el remojo aumenta las tasas de germinación. Es posible que sea necesario un nivel de agua para lograr un resultado.

4 – Remojar las semillas para eliminar los inhibidores de la germinación.

Las semillas están rodeadas de inhibidores de la germinación. Estas sustancias químicas o naturales sirven para impedir o retrasar la germinación de las semillas, especialmente si todavía están contenidas en frutas o verduras o están almacenadas.

Estos inhibidores pueden eliminarse naturalmente con el viento o la lluvia, pero esto puede llevar tiempo. Remojar las semillas en agua elimina todas las sustancias que inhiben la germinación.

5 – Remojar las semillas para romper sus defensas naturales

Es común que las semillas queden ásperas antes de plantarlas. Están expuestos a influencias externas como el viento, la lluvia o incluso animales que pueden tragarlos. Por esta razón, muchas semillas tienen una cáscara exterior dura. Por tanto, tienen una buena resistencia a estos factores externos. ¿Quieres entonces eliminar tus defensas naturales y acelerar la germinación? Sumérgelos en agua.

Para remojar las semillas con éxito, siga estos pasos:

Abra el paquete de semillas y remoje las semillas en un recipiente limpio y poco profundo con agua caliente o hirviendo. Un consejo: evita hervir el agua. La mayoría de las semillas no toleran temperaturas muy altas y pueden inhibir la germinación. Las semillas deben quedar completamente cubiertas de agua;

Coloque su tazón cerca de una ventana. Según Kevin Spiritu, fundador de Epic Gardening, un sitio web que ayuda a los entusiastas de la jardinería a aprender a cultivar plantas, esto se debe a que remojar las semillas les ayuda a germinar al imitar las condiciones naturales que pueden experimentar, es decir, la lluvia y la luz del sol.

Remoja tus semillas durante 8 a 24 horas. El tiempo de remojo depende de tus semillas. ¿Hacer que? Porque si son grandes y tienen la cáscara gruesa, hay que dejarlas en remojo en agua más tiempo que las semillas pequeñas y de piel fina. Sin embargo, las semillas no deben mantenerse en agua por más de 24 horas.

Después de remojar, plante las semillas inmediatamente en tierra húmeda. Asegúrese de mantener la tierra húmeda hasta que las semillas hayan germinado por completo. Si las dejas secar después de sacarlas del agua, es posible que el proceso de germinación ni siquiera esté completo.

Consejo adicional: si sus semillas están recubiertas con una capa muy dura, puede utilizar una técnica llamada escarificación de semillas. Esto contribuye a la ruptura de la cubierta de la semilla, que forma una cubierta protectora alrededor de la semilla. Esta cubierta exterior asegura que las semillas permanezcan intactas y tengan una larga vida útil, especialmente si las condiciones climáticas son desfavorables para la germinación. Los jardineros apresurados utilizan la escarificación para acelerar la germinación de sus semillas. Este proceso implica aflojar la cáscara gruesa de la semilla antes de remojarla en agua. Puedes usar papel de lija para esto. Tenga cuidado al perforar esta capa dura para evitar dañar las semillas.